domingo, 10 de abril de 2011

Notas sobre el deseo



Algunos de los conceptos que más se piensan dentro de la Erótica son: querer, amar y desear. La gran mayoría de los pensadores han escrito que el deseo tiene que ver con una especie de carencia de algo, pero ¿Es que cuando deseamos, carecemos?, ¿Qué pasa cuando yo digo: "quiero a mi novio" o "deseo a tal persona"? 

Al parecer, cuando digo que yo quiero a Raul,  no estoy diciendo que tenga necesidad de él. Si bien, querer viene del latín quaerere, no por eso conserva su sentido original de tratar de obtener algo. En español, esta palabra conserva muchas más acepciones, por ejemplo: Desear, apetecer, amar, tener cariño, tener voluntad de hacer algo, intentar, procurar, dar ocasión para que se ejecute algo sobre alguien, y , además, este verbo da el sentido de que algo está próximo a ser o verificarse.
 Cuando yo digo que quiero a Raul, no significa que le desee, yo quiero a mi abuelita, pero no la deseo. Así,  querer y desear son cosas muy distintas.
 En español se usa mucho el verbo querer en contraposición a otro: Amar. Los hispano-hablantes queremos y amamos, yo quiero a mis amigos, pero amo a mi pareja. Si querer es tan distinto a desear, ¿Por qué, pues, amar y desear se han pensado tan unidos en la tradición filosófica? Yo amo a mi madre, pero no la deseo, amo a mi mejor amigo, pero no lo deseo.
 Las parejas siempre se han considerado como los complementos de las personas. Deseo a otro, o deseo que otro esté conmigo, porque me complementa, como si estuviéramos faltos de algo, carentes. La gente no está carente de nada, el amor jamás deberá ser carencia, si, al querer a la gente, las queremos a nuestro lado, no es porque carezcamos de las personas. Querer es dar cariño, tengo cariño y lo doy a otra persona. No se puede querer carente, si alguien está carente querrá más en el sentido de desear algo, que en el sentido de dar cariño; la una es una persona egoísta, la otra, una persona generosa. Amar es como querer pero con una intensidad mayor, tanta, que pensamos que necesitamos a la gente, que sin ellos no podríamos vivir. Amar es peligroso por la intensidad del sentimiento. Amar, en el sentido de desear, es un sentimiento irracible, lleno de locura y enfermedad, es algo que se satisfacerá sólo con la obtención del objeto de su deseo...¡Ese es el problema! Tiene un fin, y este fin es que se satisfaga la carencia. El otro amor, el que nace del querer generoso intenso, ese que da un cariño de una manera intensa, plena, completa, total. Ese amor es el amor que se debe procurar, es el amor que no se acaba, el amor no egoísta. 

Así, hay dos quereres distintos y dos amores distintos (no sé si sean los únicos,  creo que sólo tenemos dos entidades que surgieron de nuestro estudio, dos nudos que acabamos de atar), Esto explica cómo todo el mundo puede amar, y cómo todo el mundo supone su amor como "verdadero", "real". Ambos sentimientos son reales (puesto que se sienten) pero no son iguales. 
Si hay algo que no tenemos muy claro, es la cultura del amor. Si bien, el humano acepta que el lenguaje es algo que se debe aprender, no acepta que debe aprender a sentir. Sentir, como tal, es un acto originario, un acto primigenio, pero los sentimientos de los que hablamos a diario, no son estos que sentimos en cada instante. Los sentimientos tienen su historia y su génesis, cuando uno siente por primera vez dolor, tristeza, felicidad, ese sentimiento es tan personal como los pensamientos de cada quien, y para expresarlo hay que llevarlo al mundo del lenguaje. No sólo eso, cada sentimiento tiene un gran bagaje que carga consigo, el amor, la tristeza, la felicidad, el odio, todos ellos tienen algo más y menos de lo que estamos sintiendo en estos momentos, y muchas veces no aparecen solos. Muchas veces sentimos raro, no sabemos lo que sentimos, y eso pasa, porque no se ha inventado el sentimiento que se refiera a aquello, cuando no se sabe qué hacer, o cómo actuar, el sentimiento nos deja desarmados, o mejor, la cultura, y entonces es cuando lo decimos, nosotros decimos que nos sentimos raros. 

Aprender a amar, aprender de amor. Todavía, dentro de está nota, se me está ocurriendo otro ejemplo, pero esta vez, para distinguir la carencia del deseo: Yo deseo a Miguel pero no es porque caresca de él. 

La enfermedad es la carencia de la salud ¿Desear es carecer? Digamos que en un sentido sí, pero en otros no, desear puede ser también: anhelar que acontezca o deje de acontecer algo y, además, sentir apetencia sexual hacia alguien. ¿Qué sucede cuando digo: te deseo lo mejor? Yo no carezco de eso, no necesito que pase eso, yo quiero que pase, esa es mi voluntad, al decir que lo deseo es sólo expresar mi voluntad. De la misma manera, cuando deseo sexualmente a alguien, no lo carezco, no es que no lo tenga y lo necesite, yo quiero tener sexo con él, se me antoja, o como se dice en español de la ciudad de México, me lo quiero dar. 
Así, lo que podría resultar interesante, es que, si desear no es carecer,o más bien, si el carecer no es el motivo por el cual uno desea ¿Cuál es ese motivo? ¿De dónde proviene el deseo?

Dijo alguna vez Ovidio en el arte de amar: Ignoti nulla cupido. No puedo desear lo que no conozco, y es verdadero, nadie puede desear mi "Chintzunzán" porque nadie sabe qué chingados es, y además, hasta hoy, no sabían de su existencia. Así, es necesario conocer algo (que existe por lo menos) antes de desearlo, (Es como yo cuando odio, no odio cuando veo a la gente, me molesta ya desde siempre saber y seguir sabiendo que existen).
 Una vez que sé de su existencia, puedo desearlo o no, ¿Cómo pasa que deseo algo?¿Al parecer, decido que lo quiero, en su sentido original? Desear algo, querer algo sobremanera hace sentir que lo necesitamos, que lo carecemos. Pero no es así, lo que quiero expresar con todo esto, es que nadie viene carente de nadie, la gente decide estar con las personas, o por lo menos, así debería ser. 
Uno no decide conocer las cosas (enterarse de que existen) las cosas aparecen y uno decide si las desea o no. A veces, esta decisión es casi automática, tendemos a tener nuestros caminos del deseo ya pre-conducidos, tenemos un flujo del deseo prefigurado, deseamos por desear, porque hacia allá va. Pero esto no es sano, la gente debería ver cada caso, a veces el flujo que prefiguramos nos lleva a ignorar ciertas cosas, y llegamos a desear cosas que realmente no queremos. No estamos conociendo las cosas, ciertos canales son los que nos están llevando a ver el objeto de nuestros deseos de determinada forma.

Quisiera concluir este pensamiento mío, pero creo que lo dejaré hoy aquí. Espero continuarlo otro día :(.



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